Si la vida es un “caos” la escuela ha de ser un “cosmos”, organizado por la inteligencia humana, en el que las relaciones entre las cosas y los seres puedan ser pensadas según el “orden de las razones”. La vida es “desorden”; los aprendizajes escolares deben estar “ordenados”. Pero el “cosmos” pone orden al “caos” y no se constituye como otro mundo a su lado. El papel de la escuela no consiste en abolir, dentro de las paredes de la clase, “el caos de la vida” y substituirlo provisionalmente por un “cosmos de la cultura escolar” que, a su vez, sea abolido cuando se vuelva a “la vida”. .. La cuestión está en transformar el “caos” en “cosmos”, en trabajar para ordenar el desorden en la escuela con objeto de poder comprenderlo y poder controlarlo fuera de la escuela.
Witold Gombrowicz, citat per Philippe Meirieu (1998) en Frankenstein Educador. Barcelona Ed. Laertes
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